Sin culpa

Nunca me he sentido identificada con las historias de aborto. La mayoría empieza diciendo que eran chicas, que su pareja no les apoyo, pero nada de eso es mi caso. Yo aborte teniendo 31 años, con una pareja estable y dispuesta a ayudarme, tenía un trabajo y los recursos de cualquier clase mediara. Sin embargo, un bebé no estaba en mis planes de vida. Durante años fui responsable, pero un día: las cuentas me fallaron, olvidé la pastilla: fui irresponsable. De repente estaba embarazada y entonces no tuve que pensarlo mucho, yo no estaba dispuesta a enfrentarlo. Siempre he pensando que un bebé debe de ser la mejor noticia para una madre, pero para mí, enterarme del embarazo, fue la peor noticia de mi vida y eso bastó para darme cuenta que la decisión estaba tomada.Todo esto no ha sido fácil, crecí en un ambiente católico y la culpa que sentí por la religión fue horrible. Mi ex pareja, un católico y con valores muy definidos me hizó sentir que soy una mujer que coartó su derecho de ser padre y que mató a su propio hijo. En verdad hay días que la culpa y los reproches no me dejaban dormir. Pero cuando me cuestioné, me di cuánta que la culpa que cargaba no era mía, era de la sociedad, de la religión, de mi ex pareja. Yo hice lo que creí mejor para mí. Hoy estoy cumpliendo metas, sueños, y estoy segura de que cuando decida ser mamá ese bebé tendrá una madre feliz y plena que podrá darle algo mucho mejor no solo material, sino espiritualmente y con toda convicción, porque cuando llegue ese momento quiero que sea la mejor noticia de mi vida.

Lugar: México

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