Legalizando el aborto desde el cuerpo pa’ fuera

Teníamos 17 años cuando nos embarazamos con mi entonces pareja. Estaba en clase y mi pareja había ido a recoger los resultados de sangre. Al instante de escuchar el “sí, estamos embarazados” me cambió el semblante, tanto, que mis compañerxs y mi profe lo notaron. -¿qué te pasó?- me preguntó mi profe, -estoy embarazada- contesté. En seguida todxs mostraron “apoyo” con comentarios como “sí puedes seguir estudiando, la escuela incluso da apoyo”, “no te preocupes, a una chava le pasó el año pasado y lxs profes entendieron”. Hasta ahora reflexiono cómo la sociedad toma un papel forzado y asquerosamente moral en la decisión sobre tu cuerpo. En fin, les contesté que no lo quería tener y se vinieron infinidad de rumores, chismes, malas miradas, etcétera. Ese mismo día les comenté a mis papás y me mostraron total apoyo. A los tres días fui a la cdmx con mi familia y mi pareja y tuve la intervención en la clínica Marie Stopes a través d e un degrado. Todo bien. Al salir estuve con otras chicas que también esperaban que se les bajara la anestesia y cuando agarré la onda, dos de ellas estaban llorando a mares. Recuerdo que compartimos las razones de nuestra decisión y entre todas nos abrazamos con palabras, incluso nos pasamos los contactos. Yo creo que la violencia que viví fue interna. Si a esa edad hubiese tenido la información que tengo ahora, no me hubiera flagelado tanto el alma. Sí me sentía culpable, me imaginaba cuánto tiempo tendría, vaya, hasta le puse rostro. Reconozco que esto no hubiera sucedido si mi entorno no me hubiera orillado a reflexiones donde me deshumanizaba. Ahora estoy feliz de mi decisión plenamente convencida de que SE VA A CAER. :)

Autora: Shaní

Lugar: Morelia, Michoacán, México

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